Igea

Igea, se encuentra situada al sudeste de la Comunidad autónoma de La Rioja, perteneciendo a la comarca de Cervera del Río Alhama. La villa tiene una altitud de 546 metros y su distancia a la capital riojana (Logroño) es de 87 km. El término municipal alcanza una superficie de 56 Km2. Por sus alrededores discurre el Río Linares que pertenece a la cuenca hidrográfica del Alhama.

Las estadísticas demográficas nos dan una población de Igea, para el año 1900 de 1937 habitantes. desde esa fecha se ha ido produciendo un continuo descenso hasta quedar reducida a los actuales 1017 habitantes. El establecimiento de alguna empresa de importancia y la dificultad de encontrar trabajo en las grandes ciudades ha conseguido que la población se haya estancado y hasta es perceptible un ligero aumento.

En Igea podemos contemplar una de las mejores construcciones civiles de toda La Rioja: el Palacio del Marqués de la Casa Torre. Visto desde su fachada principal presenta cuatro plantas, mientras que si lo hacemos desde la zona que da la río nos aparecerá una más. Tiene una gran escalinata, rematda por cúpula profusamente decorada.

El empleo de materiales como el basalto negro y el alabastro, los balcones y las cuatro galería superpuestas de arcos de medio punto y mirador, en la zona que da alrío, contribuyen a destacar la grandiosidad del edificio.

En el año 1983 era declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional.

 

La ERMITA de SANTA ANA está sobre el cerro que preside la población. Cerca se desarrollaban los trabajos de trilla. Tiene u8na nave en cabecera cuadrangular. Es una construcción barroca de finales del siglo XVII.

Saliendo del pueblo en dirección a cornago, a unos 3 km, vremos sobre un cerro, la ERMITA DE LA VIRGEN DEL VILLAR.

La ERMITA DE LA VIRGEN DEL PILAR está a unos 2 km del pueblo, en el regadío, en el término denominado "resacal".. Su tipología es similar a las anteriores. Es del siglo XVI.

 

Adquirió el título de villa en 1553 por carta pragmática de Felipe II, y hasta la creación de la provincia de Logroño en 1833 perteneció a la provincia de Soria. En el censo de población de Castilla del siglo XVI aparece Igea en la provincia de Soria y tierra de Cornago con 347 vecinos.

El "Diccionario Geográfico" publicado en Barcelona en 1830 le otorga una población de 2178 almas y el censo de la provincia de Logroño un total de 1624 personas. Igea perteneció al partido de Cervera del Río Alhama, posteriormente al de Arnedo y en la actualidad al partido judicial de Calahorra.

Igea es cuna de numerosos personajes ilustres: Fray Toribio de Minguella y Arnedo (1836-1920), agustino recoleto y uno de los filósofos más notable de su tiempo. De su época filipina dejó escrita una gramática tágala que en la actualidad aún se considera como una de las mejores existentes. De regreso a la Península alcanzó el cargo de primer rector del colegio agustino de San Millán de la Cogolla, que le debe su restauración en 1878, y asimismo impulsó la de Valvanera. Organizó el archivo del monasterio riojano, que en su memoria es llamado "Colección Minguella".

Ocupó las sedes episcopales de Puerto Rico y más tarde de Sigüenza, donde escribió en tres volúmenes la "Historia de la diócesis de Sigüenza" y la vida de Ezequiel Moreno, y además recopiló todas sus pastorales. Fue uno de los riojanos más importantes de todos los tiempos.

Juan José Ovejas y Díez, nacido en 1682, fue general y virrey del Perú y primer marqués de la Casa Torre por concesión de Felipe V en 1731. Ordenó construir el palacio de su linaje en su pueblo natal.

 

Igea ha sabido conservar una variada gastronomía de fiestas, lo que le honra como pueblo amante de las tradiciones. Así, por San Blas son típicas las rosquillas del Santo. En el "día de las culecas", 29 de abril, en todas las casas habrá el bollo relleno de chorizo, lomo, costilla y huevo duro. En las fiestas patronales el plato estrella es el calderete y para postre las mantecadas son dulce más elaborado. Para Santa Lucia muchos comerán los tradicionales "hormigos". Ya se ha perdido la costumbre de comer olivas y nueces el día de San Antón, de hacer un gran queso de cabra para San Juan y de comer aquellas nueces y queso que ofrecía la Cofradía de San Sebastián.

Pero si hemos de elegir la reina de la gastronomía en Igea, habrá que fijarse en la miel pues, no en vano, este pueblo se encuentra en cabeza de los productores de este rico alimento. Actualmente se obtienen unos 35.000 kilos de miel en las más de 5.000 colmenas, que permiten unos ingresos extraordinarios a unas diez familias de la localidad.

El paraje de la "Dehesa de Sierra Mala" es un paraíso para las abejas por la gran cantidad de romero que por allá crece. En general, por todo el término municipal crece profusamente el tomillo, el cantueso, el brezo o el espliego, plantas que posibilitan la producción de una miel de gran fama.

Casi todas las colmenas tienen, hoy, carácter ambulante o trashumante. Se trata de buscar, en cada terreno, las mejores épocas de floración. Por ello no es de extrañar que a comienzos de la primavera se coloquen cerca del Ebro, después serán llevadas hacia la provincia soriana, donde se una floración más tardía, para acabar el verano en las altas cumbres de Piqueras, donde prolifera el biércol, una de las plantas de floración más tardía. A finales de octubre las abejas entrarán en un largo letargo invernal, del que despertarán por marzo.

En nuestros paseos por el monte podremos descubrir las colmenas situadas en solanas en lugares tranquilos, poco transitados, orientadas preferentemente hacia el Sur para evitar los frescos vientos del Norte. Es muy interesante comprobar cómo las mismas abejas que produce una exquisita miel ayudan también a la correcta floración de otra de las riquezas de la zona: los almendros. Es un perfecto ejemplo de complementariedad entre agricultura y ganadería.

 

A pesar de la instalación de una gran fábrica de muebles de cocina que da trabajo a unas 140 personas, la economía de Igea sigue basada en la agricultura y la ganadería.

La agricultura se aprovecha de una presa sobre el Río Linares y de una acertada distribución de las acequias de regadío (mucha de tradición árabe) que permite la puesta en regadío de más de la mitad de las tierras cultivables. Allí encontraremos más de 200 Has. dedicadas a productos hortícolas y una gran superficie, superior a las 100 Has., plantadas de peral.

Pero el producto por excelencia es la almendra. Más de 500 Has. plantadas de almendros, que proporcionan un bello paisaje en primavera, han llegado a producir medio millón de kilos de almendras. Estos árboles han cambiado el paisaje de Igea, que no hace mucho presentaba mayor concentración de olivos de toda La Rioja.

De todas formas la mayor parte del territorio municipal sigue ocupada por las zonas de pastizal. Esto permite que la ganadería siga siendo muy importante en la economía de este pueblo. Hay que reseñar varias granjas dedicadas a la cría de ganado porcino y otras tantas de pollos. El ganado lanar aparece en las etadísticas con más de 5000 cabezas. A destacar la raza lanar predominante de esta zona, la que podemos denominar raza autóctona: la oveja chamarita, que puede aparecer con lana blanca o con lana negra. Precisamente estos dos colores de lana permitieron durante siglos fabricar las típicas mantas de pastor, con dibujos de cuadros blancos y marrones sin teñir.

El origen de la raza chamarita no está muy claro. Para unos es un animal de raza castellana, de menor tamaño y de extraordinaria viveza y adaptación al medio. Para otros es un cruce de una oveja de esta zona, con las que procedían del valle navarro del Roncal, con las que coincidían, en las épocas invernales, por las zonas de pastizal próximas al río Ebro.

 

Igea está dentro de esa comarca que, en los últimos años, se ha hecho famosa a nivel internacional por la gran cantidad de yacimientos paleontológicos que se han descubierto. Se cuentan por cientos las huellas de dinosaurios que por aquí podremos contemplar y que nos ayudarán a imaginar mejor a aquellos grandes reptiles que constituyeron las faunas de vertebrados terrestres dominantes durante más de cien millones de años de la historia de nuestro planeta.

Los científicos todavía no se han puesto de acuerdo en las razones de su extinción. Lo que es indudable es que en una remota época aquellos enormes reptiles mesozoicos dejaron su impronta en las blandas arcillas. El paso de millones de años permitió que aquellas pisadas se consolidaran y llegaran hasta nuestros días. Su conocimiento y estudio están proporcionando valiosas pistas para descubrir el misterio de los míticos dinosaurios.

En Igea existe una amplia zona con huellas. La mayor parte de los yacimientos se encuentran dentro de un radio de unos 2 km. A efectos de facilidad de acceso e interés hay que destacar las siguientes zonas: "La Cañada", "Las Navas"; "Santa Ana" y "La Torre". Los escolares de Igea, interesados en la conservación y difusión de su patrimonio histórico pueden ser unos estupendos guías para acompañar al viajero curioso.

El yacimiento de La Cañada se encuentra en el barranco y cauce del mismo nombre, a unos dos kilómetros del pueblo. El acceso se realiza a través de la carretera de Igea a Cornago y tomando una pista a la derecha. Allí nos encontraremos con una placa de unos 20 m. de longitud en la que se observan varias trazas, una de las cuales está constituida por nueve icnitas (huellas).

Más cerca del pueblo, próximo a la ermita de Santa Ana, existe otro afloramiento con huellas menos impresas.

El afloramiento de La Torre, al Noroeste de la población, es el mayor en extensión y en número de icnitas de cuantos conforman el yacimiento general de Igea. Allí existen hasta siete niveles con huellas de dinosaurios.

 

La iglesia parroquial de la Asunción es de estilo barroco, construida casi en su totalidad en el siglo XVIII. Consta de tres naves de cuatro tramos, cabecera rectangular, torre a los pies con cuatro cuerpos rematado por cúpula y portada adintelada al pie de la nave central. Está construida con mampostería y sillería; en el interior, arcos de medio punto soportan bóvedas de aristas en la nave central y lunetos en las laterales.

La ermita de la Virgen del Villar está ubicada a algo más de tres kilómetros a la izquierda de la carretera de Cornago. El edificio parece barroco del siglo XVIII; construido en mampostería, consta de una nave de tres tramos con cabecera rectangular y bóvedas de lunetos apoyadas en arcos de medio punto. La imagen de la Virgen del Villar data del siglo XII.

En el cerro que domina Igea encontramos la ermita de Santa Ana, construcción de mampostería y ladrillo de estilo barroco erigida entre los siglos XVII y XVIII. Tiene una sola nave y cabecera cuadrangular con cúpula y bóveda de aristas y lunetos en la nave.

La ermita a la advocación de la Virgen del Pilar se encuentra a unos dos Kilómetros al sureste de Igea. Construida probablemente durante el siglo XVII, alberga una nave de dos tramos y cabecera rectangular, tiene columnas adosadas a pilastras y arcos rebajados sobre los que se apoya un techo a dos vertientes. Siguiendo el curso bajos del Linares hallamos a unos dos kilómetros la ermita dedicada a San Roque. Muros de mampostería y sillarejo levantados hacia el sigo XVI y cubierta a dos vertientes en la nave al parecer del siglo XVIII. Consta de una nave de tres tramos con pilas toscanas y arcos rebajados y cabecera rectangular con bóveda de lunetos.

Entre las edificaciones civiles destaca el palacio del Marqués de Casa Torre, situado en la calle de la Iglesia (fachada principal) y a nivel del río Linares por su parte posterior. Comenzó a construirse el año1525, pero fue terminado en 1729 por el arquitecto Juan Antonio Ximénez por encargo del marqués de Casa Torre. Su planta es cuadrangular y los muros de ladrillo encadenado con sillería de basalto negro.

La fachada principal tiene cuatro pisos y gran portada de medio punto entre pilastras y entablamento desde la que se accede a la escalera imperial rematada por una magnífica cúpula gallonada sobre tambor octogonal muy ornamentada. La fachada trasera tiene cinco plantas con cuatro galerías superpuestas de arcos de medio punto. Las dos fachadas laterales tienen portada adintelada. Dos escudos gemelos de linaje a ambos lados del balcón de su fachada principal.

Otra casa solariega es la "Casa Ynfanzona" de Mallagaray de el señorío de Vizcaya", como dice en su escudo. Se encuentra ubicada en la Calle Mayor y tiene cuatro plantas, la baja en mampostería y sillería de basalto y el resto de ladrillo con pilastras rematando en galería de arcos de medio punto. El edificio data del siglo XVIII.

Hay otras construcciones interesantes en la mencionada calle de la Iglesia (nº3), Calle Higueras (nº16), Calle Ancha y Plaza del Obispo de Minguella. Cabe mencionar asimismo el puente de tres ojos sobre el río Linares, al norte de Igea.

El ojo central, de mayor dimensión que los laterales, se apoya sobre pilares con tajamares triangulares. Construido hacia el siglo XVI.