Cornago

SITUACION

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En la margen derecha del río Linares se sitúa la población de Cornago, a 758 metros. Tiene este pueblo una superficie de 79 kilómetros cuadrados. Su jurisdicción limita con la provincia de Soria al sur y se enclava dentro de la Sierra de Alcarama. Las mayores altitudes se alcanzan en el límite provincial en el Alto de la Nevera con 1.366 m. o el de Cabeza de la Hoya con 1.349 m., en ambos extremos de la jurisdicción en su límite con Soria, o el Alto de los Tres Mojones. Al norte se encuentra la Sierra de Peñalosa.

Al llegar a Cornago destaca la belleza del conjunto formado por el castillo y el templo parroquial, pero una vez en el pueblo sorprende cómo se han reconstruido las viviendas y cómo esta urbanizado el interesante casco urbano.

Su arquitectura popular se compone de tres y cuatro plantas, en la más alta destacan las solanas en las que se secan frutos o se aprovecha el sol del invierno. Algunas viviendas tienen dos accesos al estar construidas en ladera, y la parte más baja se destina a cuadras e incluso a bodega, y por el acceso superior se llaga a la vivienda. En otros casos aparecen las construcciones del ladrillo con su clásica galería aragonesa o de arcos en su planta superior.

Los materiales empleados en la construcción son la piedra utilizada en mampostería y la tierra en forma de adobe o de tapial. La mayor parte de las viviendas están revocadas con yeso, lo que le da al pueblo un color característico, con sus tejados rojos en ladera.

En el pueblo hay varias plazuelas y espacios públicos y entre ellas destaca la plaza Mayor.

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Un edificio interesante es el llamado Palacio de Los Baroja, construcción en mampostería y ladrillo que parece construcción del siglo XVI, y se sitúa en el Barrio más antiguo de la villa.

Dentro del pueblo se halla la Ermita de San Blas, en la zona que la tradición atribuye la localización del barrio judío, y se dice que esa ermita en el pasado fue la Sinagoga. El edificio es de mampostería y su ábside semicircular parece de traza románica.

En el pasado esta Ermita estuvo dedicada a San Gil, pero en el siglo pasado se entronizó una imagen de San Blas y su devoción ha ido en aumento postergando a San Gil, que queda representado en un retablo pintado del siglo XVI. En sus alrededores han aparecido varios enterramientos.

Otra ermita dentro del pueblo es la de Santa Catalina, que es una nave construida en mampostería. También en el pueblo está la ermita de la Piedad que está sobre un arco rebajado de lo que pudo ser un paño de muralla. La tradición recuerda una ermita dedicada al Santo Cristo del Humilladero hoy desaparecida.

En el pasado el pueblo estuvo amurallado y todavía se recuerdan los nombres de las puertas de la muralla, como la del Ortigal, de la Villa o de la Manteca.

Todo el conjunto de calles y callejuelas perfectamente empedradas tiene una entrañable belleza, y además hay interesantes construcciones blasonadas como la de los Ramírez de Baroja con escudo de alabastro.

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Sobre el pueblo destaca la figura del Castillo rodeado de pinos y con un bello paseo a su alrededor. El edificio es rectangular y construido en sillería probablemente levantado sobre otro anterior. El actual parece edificado en el siglo XIV.

La construcción tiene cuatro torres en sus extremos, tres cilíndricas y una rectangular, y en su interior no hay edificación ya que en el siglo pasado a sus inicios se vació para convertirlo en cementerio.

Cercano al castillo se encuentra el templo parroquial dedicado a San Pedro. Es un edificio construido en sillería, con algunas partes levantadas en ladrillo.

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La construcción se realizó a partir del siglo XV, aunque su mayor parte es del siglo siguiente. Es de una sola nave con coro a los pies y acceso por el sur. Como un anexo al templo al norte está la capilla de la Virgen de la Soledad que es la patrona de Cornago. La torre es cuadrangular y se levantó en el siglo XVII.

En su interior hay un retablo mayor de estilo barroco con recargadas columnas salomónicas, construido a comienzos del siglo XVIII.

El conjunto del templo y el castillo junto con el entorno y paseo es un lugar muy agradable desde el cual se divisa una interesante vista de toda la comarca.

En la jurisdicción destacan los restos de ermitas que se reflejan en la toponimia, como la de San Roque, San Martín, San Hilario o San Sebastián.

En Cornago quedan otros restos de edificios de gran interés, en la ladera del castillo en las Eras del Prado se encuentran las ruinas de la Nevera. Es un edificio que fue construido por "los moros" y que servía para almacenar la nieve en invierno y poderla utilizar en época estival con fines terapéuticos "para bajar las fiebres" o para conservar alimentos o beber las bebidas frías moda ésta que vino de Francia a partir del siglo XVII. En invierno se almacenaba la nieve y se aplastaba y con este procedimiento se mantenía todo el año.

En La Rioja son abundantes las neveras, como la de Soto en Cameros, Cervera del Río Alhama, Leza de Rió Leza, Trevijano, etc. También hay muchos montes que reciben ese nombre y es muy posible que se utilizaran para recoger la nieve con la que se surtía en época estival a las zonas urbanas.

Otro resto arquitectónico de interés son las ruinas del Convento de San Francisco de Nuestra Señora de Gracia de Campolapuente. Fue fundado en el siglo XV sobre otro establecimiento anterior, y fue regido por la Orden de los Franciscanos. En el siglo XIX se produjo la expropiación y el convento se abandonó.

Hoy sólo quedan los restos en ruinas y las historias de los monjes como la que cuenta que las ovejas chamaritas de lana negra fueron traídas por estos monjes para tener lana para hilar sus hábitos franciscanos.

 

El conjunto arquitectónico de Cornago es una perfecta armonía entre la arquitectura popular y las muestras de arquitectura culta situadas en todo el pueblo y sobre todo en su parte más alta.

 

Cornago aparece citado en el siglo X en un documento del monasterio de Albeda. A partir del siglo XII las referencias a este pueblo son abundantes.

El rey Alfonso I El Batallador le concedió un fuero en 1.114.

Los primeros Señores de Cornago fueron los Jiménez de Rada.

Posteriormente el señorío lo ejerció la familia de los Luna, partiendo de Juan Martínez de Luna, y con un ilustre representante que fue valido del Rey Juan II de Castilla, D. Álvaro de Luna, muerto en Valladolid a causa de las intrigas palaciegas.

Durante unos años el Señorío estuvo en manos de Juan de Beaumont, pero volvió a sus antiguos propietarios. Siguió en esa familia varios siglos, y su último poseedor fue el Duque del Infantado.

Como símbolo del Señorío en el pasado hubo en el lugar una Picota o Rollo jurisdiccional, en una Era cercana al pueblo; así como también una horca situada en un monte frente a la villa, hoy llamado de la Cruz.

Tradicionalmente Cornago se ha dedicado a dos actividades complementarias, la agricultura y la ganadería. En agricultura los terrenos de secano se han sembrado de cereales y forrajes, pero la fama de Cornago ha venido de sus regadíos que todos los habitantes atribuyen a "los moros". En estas huertas han producido frutos de gran calidad, ya que su altitud le sitúa en los límites geográficos de producción.

Han tenido fama los frutales, sobre todo la manzana camuesa, "que ha de ser cornaguesa", pero son muy apreciadas las ciruelas y en frutales de secano las almendras.

El olivo ha sido un árbol muy común en la zona que en la actualidad se va reduciendo. En el río hubo varias almazaras movidas por agua que molturaban la aceituna para la producción del aceite. En el pasado la vid también ocupaba alguna superficie y todavía en alguna casa se puede visitar la tradicional bodega.

Pero la mayor dedicación de Cornago ha sido la ganadería, que aún hoy mantiene en un número superior a los siete mil lanares. Toda la jurisdicción está plagada de cientos de corrales que permitían utilizar los pastos adecuadamente y de acuerdo con el clima y la estación. Esto permitía que los ganados cornagueses no emigraran a Extremadura en los inviernos. En la actualidad el ganado lanar sigue siendo una importante fuente de riqueza.

Cornago es una villa bien dotada de servicios y gran parte de su riqueza procede de la mano de obra especial masculina que sale diariamente a trabajar a los pueblos próximos y también hay mano de obra especializada en temas agrarios como la poda, la recogida de los espárragos o el injertado de la viña.

También se obtienen abundantes jornales de trabajos manuales realizados para las fábricas de calzado de Cervera y Arnedo siendo éste un trabajo femenino.

Cornago tiene un ciclo festivo de gran interés, comienza el año fiestero por San Blas, santo al que se le tiene una gran devoción en el pueblo desde que en el siglo pasado una persona fue salvada de morir de un accidente en su garganta. A partir de esa fecha se dedicó una ermita a este santo y la víspera de su fiesta se hacen hogueras, por la tarde el alguacil anuncia el comienzo de la fiesta y la llegada de la música.

Hay una jota dedicada a esta fiesta y la copla nos dice del mes de febrero: "El primero hace día, el segundo Santa María, el tercero San Blas, el cuarto San Blasito y el quinto Santa Águeda".

Por estas fechas se celebran también las fiestas de los quintos. En San Blas se ponen en la garganta los cordones de lana bendecidos, para proteger de las enfermedades. En este día comienzan las subastas de productos de todo tipo, lo mismo se subastan trozos de matanza, que roscos bendecidos, o un gato. Con las cantidades obtenidas se mantiene la ermita y su fábrica.

El Carnaval se ha mantenido en Cornago a lo largo de los años, antes de cada Cuaresma se disfrazaban los mozos y chiquillos y con sus disfraces asustaban a los vecinos a la vez que les arrojaban harina, cenizas o agua. La cara se tiznaba con betún o con barro y aceite.

La Semana Santa es un período de gran devoción ya que es muy pronunciado el espíritu religioso de este pueblo. Las procesiones son un gran espectáculo por esas calles empinadas y las Coplas de la Pasión denotan un sentir trágico y triste.

El Domingo de Resurrección se hacían enramadas y coronas a las mozas con ramas de chopos y de otros árboles. También en esa fecha se queman los Judas, en una fiesta que se incendian muñecos rellenos de paja y vestidos de forma estrafalaria.

El Domingo Segundo de Pentecostés se hace una "jira" al campo o al río y sobre todo los niños y mozos preparan su tradicional merienda.

El día de la Cruz de mayo se celebra "el matar las viejas", que consiste en un recorrido petitorio de todos los niños. Éstos golpean las puertas en las que residen las ancianas y se solicitan dávidas y alimentos, con este cantar: "A matar las viejas, por todo el lugar, sino nos dan huevos, ellas caerán".

En San Antonio, el 13 de junio se realiza otra de las subastas y de nuevo productos muy diversos suben de precio por la devoción al santo y por la ostentación de los vecinos.

Las fiestas patronales se celebran el 12 de septiembre, dedicadas a la Virgen de la Soledad. En ellas hay encierros, baile, abundante zurracapote y calderetes.

En Todos los Santos se repicaban las campanas durante toda la noche, y las hogueras han sido elemento festero importante. Se celebran en San Blas, en Santa Catalina el 25 de noviembre cerca de su ermita, en Santa Lucía el 13 de diciembre y el día de Nochevieja.

La víspera de la Inmaculada se celebraba una fiesta de mozos: "la de echar la voz", que consistía en una cena y una gran hoguera. Y el último día del año se sorteaban las mozas, emparejando a todas las personas solteras de la localidad.

La Aldehuela de Valdeperillo celebra una de las fiestas más curiosas de La Rioja, encuadrada dentro de las de bendición de animales, que tiene su semejanza con las de Ojacastro, la aldea de Ezcaray, San Antón o la villa de Laguna de Cameros.

La víspera de la fiesta se hace una hoguera y en tiempos se levantaba un gran chopo delante de la iglesia. El día de la fiesta se celebra una procesión por las empinadas calles con imágenes de San Antón y San Sebastián. Después de la misa se dan "las vueltas" con los animales alrededor de la iglesia, con lo que se consigue preservar a los animales de cualquier enfermedad.

Por la tarde se cambian las varas los alcaldes de mozos, y se hace la tradicional subasta. La fiesta era muy compleja en el pasado eligiendo un mozo de gaita que podía elegir la moza para el baile.

En esta aldea eran muchas las fiestas, rogativas y bendiciones de campos, y en la actualidad se reduce a la celebración de la Virgen del Rosario.

Otras muchas fiestas tenía el calendario de esta villa con su aldea, en la tradición y en los dichos aparecen numerosas fiestas hoy perdidas.

Cornago ofrece la posibilidad de realizar un viaje al pasado, a la época en que los dinosaurios dominaban la tierra.

En aquella era, hace 120 millones de años, lo que es ahora La Rioja presentaba un aspecto muy diferente al actual, con abundantes zonas pantanosas y densa vegetación, el hábitat ideal para el desarrollo de estos "lagartos terribles", significado de la etimología griega de la palabra dinosaurio.

El yacimiento de Los Cayos, a tres kilómetros del centro urbano de Cornago, es el más importante de La Rioja. En él encontramos centenares de huellas de grandes dinosaurios carnívoros de diferentes especies que datan del Cretácico, ciclo geológico posterior al Jurásico, momento en que comenzaron los movimientos de los continentes, período de clima benigno y húmedo que reunía las características necesarias para la vida de los dinosaurios.

En el yacimiento de Los Cayos destaca un rastro de 26 icnitas (huellas) de tres dedos, que oscilan entre 35 y 45 centímetros, y se conservan en un excelente estado.

Si bien el estudio de las huellas es relativamente reciente, en La Rioja eran conocidas de antiguo por pastores y habitantes de la zona, acostumbrados a recorrer estos parajes, y la imaginación popular ya había dado origen a diferentes leyendas e historias. Así, habían sido atribuidas a causas tan originales como pisadas del caballo del Apóstol Santiago de un gigantesco león que habría recorrido la zona. De hecho, el primer rastro del que se tiene noticia fue descubierto en 1802 en Massachusssetts (Estados Unidos), y en España los primeros hallazgos datan de finales del siglo XIX).

La gran cantidad de icnitas descubiertas en esta zona de La Rioja ha dado lugar a lo que se denomina Ruta de los Dinosaurios o Vía Cretácica, un recorrido por los diferentes yacimientos de del Camero Viejo y La Rioja Baja: Soto de Cameros (Soto 1 y Soto 2); Munilla (Peñaportillo y Barranco de la Canal); Arnedillo (Yacimiento de Arnedillo); Préjano (Valdete y Valdemurillo); Enciso (La Senoba, Virgen del Campo, Valdecevillo, Poyales, Navalsaz y Cuesta de Andorra); Igea (Era del Peladillo); Inestrillas (Ermita de la Virgen del Prado) y, por supuesto, Cornago (Los Cayos)

Además de en La Rioja, en la Península Ibérica estos saurios antediluvianos dejaron sus rastros más notorios en Asturias, Burgos, Cantabria, Castellón, Lérida, Guadalajara y Soria.